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jueves, 28 de febrero de 2013

A su mare…llegué a los 50



Cumplir 50 años para una agitada vida no es poco y contarlo, es un tanto complicado, pero este siempre rebelde reportero quiso hacerlo en una crónica que desnuda literalmente su vida y sus pasiones.


Luis Vásquez Vásquez

Siempre tuve miedo de llegar a los 50 años y de ser abuelo, pero el tiempo es inevitable y la vida una joda, así es que aquí estamos con unas canas bien puestas y algunos dolores propios de la edad, pero convencido ( y jamás arrepentido) de haber realizado hermosas locuras, algunas absurdas y haber tenido la suerte de abrazar una profesión que me ha permitido conocer cada pedazo del territorio de mi país, gran parte de latino América y algunas ciudades de los Estados Unidos, conversar con miles de personas, entre famosas y desconocidas y sobre todo, tener tantos amigos, que en las dificultades de mi vida han estado conmigo.


Fui un niño feliz, con una madre extraordinaria, que hasta hoy me engríe como si tuviera 12 años, con una abuela materna que me enseñó a mirar y sentir de otra manera la vida, con unas tías divinas, la primera mi maestra de jardín, Encarnita Loja Vásquez, que me ha cantado las canciones más lindas del mundo, y la segunda, mi tía Eustaquia Vásquez, profesora de primaria, que me ha orientado acerca de los modales de conducta, en una ciudad  conservadora y tan especial como Moyobamba, la ciudad mágica y misteriosa que albergó mis primeros sueños, mis primeras alegrías y también mis tristezas.



Mi vida ha estado siempre rodeada de mujeres: la Mally, que fue mi nana y cuyas manos me cuidaron hasta el extremo y después las muchachas que trabajaron con mi madre para que nos cuidaran junto a mis hermanos: la Florita, una chiquita con quién hasta ahora nos abrazamos, Matilde que parece que se murió, la Teíto, que fue tan tierna y una pena que no la hayamos vuelto a ver, Julita Arirama Yurirama de Lagunas, que tenía una fuerza descomunal, Juanita Villacorta que nos hacía reír siempre, Telma, Nely y Judith, que nos dejó un muchacho que mis padres criaron, que se llama Jorge Luis, porque era el nombre de un galán de la telenovela “Trampa para un soñador” que toda la ciudad seguía por las noches.

Mis primeros años al lado de mi abuela fueron los más hermosos, porque con ella aprendí a querer a la gente, a ser solidario, a mirar el trabajo con dignidad y en sus brazos he surcado el río Mayo para ir a la chacra a verla trabajar al lado de una mujer indomable que se llama Angelca Isuiza, que sigue viviendo en medio del bosque de Tingana. He caminado por tantos pueblitos que viven en mi memoria, junto a la tía Anita Díaz, a donde íbamos a comprar chanchos y las he visto en el trabajo de la matancería y en los negocios que mi abuela, negra y gitana, realizaba con tanta facilidad.


Por ella, por mi abuela, sé lo que piensan las personas ante una sola mirada, reconozco de inmediato a quienes no tienen buenas intenciones y siento anticipadamente, hasta el día de hoy, los sucesos que puedan ocurrir a mi alrededor, que a veces me asustan, pero que he aprendido a convivir con ellas.

Mi padre tiene los ojos acaramelados que siempre fueron los que me cuidaron en mi infancia. Su mirada era ley y bajo esa fuerza de sus ojos, crecimos con mucha disciplina y al- gún temor, propio de la crianza de esos años. Pero fue el fútbol  lo que nos unió tanto, porque aquellas tardes peloteras de la mano de papá, jamás los cambiaría por nada. Y con él me fui de viaje por todas las ciudades de la selva: Lamas, donde nos recibía mi tío Raúl, Tarapoto donde nos abrazaba el tío Lucho Ramírez, Juanjui, Saposoa, donde mi padre tenía tantos amigos.

En el primer barrio donde viví, nos hicimos hinchas del equipo crema, Atlético Belén, cuyos campeonatos felices vivimos con emoción bajo la figura del capitán Wagner Villacorta López. Después nos mudamos a Zaragoza, donde fueron inolvidables los juegos  de vaqueros, de Tarzán de los monos, en aquellos barrancos de nuestra infancia, imitando a los pistoleros del oeste y a Johnny Weismüller, después de disfrutarlos en el viejo cine del austriaco Ladislao Brachowicz, en cuyas butacas y en el oscurito, aprendimos a dar y recibir los primeros besos de nuestra infancia.


En la Escuela de Aplicación, donde el maestro Ernesto Velarde Iglesias nos enseñó a formar nuestras primeras letras, compartimos nuestros sueños con los primeros amigos: Ludwing Miranda y Miguel Sifuentes, con quienes tuve que lidiar duro y parejo para quitarnos los primeros puestos año a año, Pedrito  Borbor e Idelso Villacorta, con quienes hemos formado una delantera inolvidable, llena de goles y campeonatos bajo la dirección técnica del profesor Severo Silva. Con mi primo Adolfo Alván y de otra escuela apareció Rubén Padilla, con quienes empezamos a mirar con malicia a las muchachas más bonitas de las escuelas de mujeres.

Mi amigo Beto Ríos merece una mención especial, porque con él nos hicimos patas del alma, como hasta hoy, en el jardín de la infancia cuando teníamos apenas 5 años y es una amistad que perdura y que ha caminado fortalecida por el amor que teníamos juntos, por el fútbol, los libros, la música y las mujeres de pies bonitos y que a la luz del tiempo, han sido reforzadas por cientos de noches de bohemia espectaculares en medio de cervezas azules, aromas de ron  rojo en una tasca de Sábana Grande en Caracas o en Bodeguita de en medio, frente a Miramar de La Habana vieja y poesía pura en madrugadas de ensueño, algunas veces junto a nuestro buen amigo Pablito Arévalo, cantando canciones de Pablo Milánes y recitando a Juan Gonzalo Rose, y quién nunca quería terminar la jarana sino completábamos las 200 botellas de la amistad.
Después de aquellos años maravillosos vinieron algunos en el centenario colegio “Serafín Filomeno” y yo me tuve que ir a estudiar la secundaria en un colegio militar de Lima por disposición de mi padre. Vino la Universidad y los primeros  conflictos con papá, que soñaba junto a mamá, que su pequeño de cabello ensortijado, estudiara para ser médico y no poeta, o en todo caso, abogado y no periodista. Ni menos hippie, ni conflictivo militante comunista.

Era imposible pensar que aquel niño de rulitos que se iba a misa de domingo de la mano de la tía Eustaquia, para escuchar la homilía de Monseñor Martín Fulgencio Elorza Legaristi, de corbatita “michi” y bañado en perfume coquito, se podría convertir en una melenudo y rebelde joven, con barba crecida y vestimenta indecente, rocanrolero, con ideas raras por los pobres, por la justicia, y que encima, quería ser poeta y desgraciar a la familia.

En fin, estudié periodismo y la palabra se convirtió en mi religión, en el arma con el que gritaba injusticias y soñaba con una patria socialista. Y recorrí el país y sus paisajes, caminé por punas cantando y recitando poemas de Vallejo y canciones de Arguedas. Fui militante del Partido Unificado Mariateguista y leía con devoción a Mariátegui, participé en convenciones y congresos de las federaciones campesinas y conocí a Hipólito Peves, el dirigente obrero que compartió sueños con José Carlos Mariátegui, a Angela Ramos, la primera mujer periodista del Perú, con quién entablé una hermosa amistad, a Saturnino Corimayhua, dirigente puneño, a Esteban Puma y Concepción Quispe, dirigentes cusqueños en Anta y también al mítico dirigente Hugo Blanco y claro está a Javier Diez Canseco y Ricardo Letts Colmenares.

Entrañables poetas y escritores me dejaron sentarme alrededor de sus mesas en el Palermo y el Cordano y muchas madrugadas en el “Chino Chino” de la esquina del parque universitario de Lima: Chacho Martínez me explicó sus cinco razones puras para comprometerse con una huelga, Antonio Gálvez Ronceros me hablaba en negro para contarme sus historias para reunir a los hombres y Juan Cristóbal me hacía entender porqué las cervezas eran siempre azules. El zambo Gregorio Martínez nos contaba acerca de la gloria del piturrín y otros embrujos de amor, mientras el gran pintor Pancho Izquierdo, dibujaba a  punta de lápiz de carbón a una niña que vendía cigarrillos.

Si alguien me ha enseñado tanto joder a través del periodismo fue sin lugar a dudas el gringo Guillermo Thorndike en La República, el Chema Salcedo a puntualizar la frase y el negro Héctor Perona, especialista en policiales, a contar la historia en tu cabeza, sin nada de grabadoras.

Por el  periodismo conocí personas entrañables, artistas, escritores, cantantes, vedetes, políticos de todas las ideas, hombres ricos y pobres, la riqueza y la miseria, delincuentes, prostitutas, deportistas, mujeres encantadoras. Entrevisté a la actriz Martha Figueroa en su esplendor, a Gisella Valcárcel en sus inicios, a Efraín Aguilar, a Guillermo Rossini, a Melcochita y al chato Barraza y también a Susana Baca, a Aurora Colina, a Delfina Paredes, a Cecilia Barraza y Eva Ayllón. A don Fernando Belaúnde, a Alfonso Barrantes, a Valentín Paniagua y Genaro Ledesma, a Hugo Blanco y a don Jorge del Prado. A Humareda y Oscar Allaín. A Blanca Varela y Carmen Ollé y con Domingo de Ramos me metí una tranca de dos días.
Por el periodismo conocí gran parte de latino América y a través de la Asociación Nacional de Periodistas realicé viajes para participar en congresos y seminarios en Caracas donde están las más bellas carajitas, llegué a Montevideo, la tierra del poeta Mario Benedetti, para soñar con su poesía y después a Buenos Aires, en buque bus, por el río de La Plata, donde no solo encontré librerías extraordinarias, sino estuve en el mismo estadio de Independiente en Avellaneda, donde Ricardo Bochini, el bocha, hizo las mejores diabluras con una pelota. Años después estuve en la casa de Pablo Neruda en Isla Negra, en las calles de La Habana y en la plaza de la revolución, donde fui tantas veces feliz, en Bogotá, en ciudad de Panamá, en Santa Marta, en Nueva York y Washington, pero en ningún lugar como en la selva, en donde el sol se junta con la luna, en donde el viento te abraza al atardecer y una lluvia tierna y misteriosa moja tu rostro y tu memoria.

De mujeres y de amores solo diré que vinieron y se fueron y algunas se quedaron para siempre y ella, la de los pies bonitos, se impregnó aquí en mi corazón para latir toda la vida. Mis tres hijos se irán, Christian con su ternura, Pedro con su sensatez y Gonzalo con su locura. Paloma en mi alma a cada instante.
Estos 50 febreros me encuentran con una úlcera juvenil ya superada, una pancreatitis, cálculos renales y un infarto. Encima hay dolores musculares, huesos complicados, caída de cabello, insomnios, problemas estomacales, cansancios y a veces falta de energía para todo, incluyendo lo que estás pensando. Los pastilleros están llenos de vitaminas, ranitidinas, digestivos, desinflamantes y somníferos.

Mis tristezas viven conmigo: cuando se fue mi abuela, cuando perdí a mi hija y cuando por esas cosas del destino, mi hermano, el más bueno del mundo sin exagerar, con quién he jugado a cachacos y ladrones, se marchó de este mundo tan de prisa.



 
A pesar de todo, estoy aquí para volver a empezar, con la experiencia de tantos años, hoy  y para siempre militante del amor, donde la palabra sigue siendo mi mejor arma, la poesía y las novelas, y los cuentos, y el cine, y la pintura, y el teatro, y la danza, me siguen aliviando los achaques y considero todavía que puedo compartir con mis amigos y amigas y con quienes más quiero en esta vida, tantas alegrías que me esperan (entre ellos ojalá una nieta hermosa), tantas tristezas que me aguardan y tantas cervezas y rones, para en una noche mágica seguir disfrutando la suerte de vivir, mandando a la puta de su madre a los demonios que nos persiguen después de la medianoche

Gonzalo, Pedro, Christian y Gonzalo abuelo.

martes, 26 de enero de 2010

Luis Vásquez Vásquez en la Dirección del INC San Martín

En opinión de periodistas y moyobambinos la oficina del INC en Moyobamba se ha llenado de color y sabor con las diversas actividades culturales, educativas que realiza. Los artistas plásticos y jóvenes escritores nos manifiestan que están complacidos con el apoyo que están recibiendo, y gestores culturales en Tarapoto concuerdan en apreciar el afán descentralizador de su gestión.

Con el objetivo de poner en valor el complejo arqueológico de Gran Saposoa, en la provincia de Huallaga, especialistas del área de arqueología ultiman detalles del expediente técnico que será presentado a las autoridades locales, a fin de tener su aprobación y consolidar la ejecución del proyecto.

La iniciativa contempla componentes básicos como la investigación, conservación e infraestructura, destinados a mejorar este atractivo turístico e histórico. “La idea es que se empiece a ejecutar este año. A nivel de expediente faltan los planos, pero un tema importante será las gestiones para lograr el presupuesto necesario que todavía no ha sido definido”, comentó Luis Vásquez a medios de prensa. Un aporte significativo para la valorización de nuestro patrimonio cultural, fortalecimiento de la identidad amazónica y la educación que debemos apoyar. Según estudios, el Gran Saposoa habría sido edificado entre los siglos VII y VIII, constituyéndose en una suerte de metrópoli de piedras amurallada, formada por ciudadelas pre incas. Habría albergado entre seis mil y diez mil habitantes dedicados principalmente a actividades como la agricultura.

También trabajan en un proyecto para construir a futuro un museo en la localidad de Chazuta, que albergaría las urnas funerarias halladas en esa zona, lo que representaría un atractivo para el turista. Los hallazgos se produjeron en el año 2002 y actualmente continúan siendo materia de investigación. Se trata de entierros humanos en grandes vasijas de barro.

Resaltamos también el interés por apoyar importantes proyectos de autoridades locales como la expedición en busca del CAMINO INCA que conduce al sitio arqueológico Gran Pajatén ubicado en la provincia de Mariscal Cáceres, en el que el INC San Martín participa con el tema de la investigación, por lo que envió al arqueólogo Esteban García. Esta expedición durante 11 días perdió la comunicación satelital por el mal tiempo ocasionando preocupación de parientes y la especulación de algunos periodistas. Los resultados de esta expedición se dará a mediano plazo, pues no podemos esperar que se realicen sin ningún inconveniente, considerando las características de la zona. El complejo arqueológico es atribuido a la cultura Chachapoyas y está declarado Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Desde Amazonía Mágica le hacemos llegar a Luis Vásquez y a su equipo, nuestro reconocimiento por el trabajo en el INC San Martín y besitos para el Mashita Jergón de parte de sus numerosas admiradoras.

Fuente: Prensa local, gestores culturales, Andina.

martes, 1 de septiembre de 2009



Yereván
Por Luis Salazar Orsi


Para Stanley Vega, un poeta de genio alegre

Yereván es el nombre de la capital de una de las repúblicas más pequeñas y singulares del mundo: Armenia, la de los ocres intensos y aceros contundentes. Tuve la dicha de visitarla a fines de los años ochentas del siglo pasado.

Realicé el gran viaje con un grupo de estudiantes de la universidad moscovita donde estudiaba, pero en realidad hice el viaje solo y animado solamente por un solo motivo: ver, con mis propios ojos, los legendarios montes Ararat. Y no por la jacarandosa arca de Noé —una de las fantasías más pintorescas y tontas del Oriente— sino por ellos mismos, pues, según había leído en la adolescencia, los Ararat serían uno de los conjuntos montañosos más bellos del planeta. Y aquello en mí —como Lyon[1], Albi[2], Alcalá de Henares[3], Matara[4], Contamana[5], el molino de Daudet[6], Machaguay[7], la llanura de Higosurco[8], las pampas de la Quina[9] o el santuario de Meudon[10]— era un imán irresistible para mis talones y mochilas, pues en el mismo instante en que las correas de mi zaino[11] preferido empezaban a aflojarse, yo sentía que ya era hora de enrumbar en pos de otros horizontes o espejismos, que son casi lo mismo.

Yereván, pues, en aquel invierno, me cayó como anillo al dedo. Al bajar del tren en la ciudad capital, me di cuenta que el armenio escrito era una hábil combinación de cáscaras de naranja, cortadas en tiritas, y trozos delgados de viruta, de tal modo que me compré de inmediato un diario de la localidad que, de vuelta a Moscú, regalé a mi compañero de cuarto, el acordeonista Alieksándr Bogdasárov, un hombrecillo de grandes ojos, sonrisa perenne y bajísima estatura, de origen armenio.

En aquellos años mi repertorio de hombres célebres de Armenia o de origen armenio era muy escueto, pero eso ¿qué importaba, ante la magnitud del triple coloso de nieves y rocas? Enumero: Petrosián, el ajedrecista; Saroyán, el ingenioso y tierno escritor; Aznavurián, el afamado cantautor; Isaakián, el fabulista… y vete parando de contar.

La ciudad capital era un verdadero enredo porque me dijeron que se encontraba edificada sobre los cerros mismos. ¡Y hasta tenía tren subterráneo! Y así, entre paseos, visitas, conciertos, comedores, buses, tormentas de nieve y avenidas iban pasando nuestras dos semanas de vacaciones, cuando me percaté que ya teníamos que retornar a la rutina de los estudios, unos dos o tres días después. ¡Y yo que me había cansado de hurgar los ocho horizontes, a todas horas del día, y no había visto todavía ni su chupita[12] de los Ararat! Me atreví entonces a preguntar y a soltar a los vientos mi tonante secreto: —¡Los Ararat, pues, doroguíye druziyá[13]!

Cuando preguntaba, todos bostezaban y miraban a otro lado, pero yo seguía insistiendo, ya con bastante pánico y casi sin aliento: “¡Visitar Yereván y no poder contemplar los Ararat!” Hasta que una noche me encontré con uno de esos prácticos que viven en toda partes y que te sacan de apuros estés donde estés: sobre una frágil canoa en medio del Amazonas; dentro de un micro de Comas[14]; en crudo invierno en la jalca de Pishcohuañuna[15]; en la copa de una gruesa lupuna[16] sin soga para bajar, o cojo y perdido en los suburbios del Este de Chiclayo…

En cinco minutos el pata[17] me dio muy claras instrucciones que yo debía seguir ad pedem literae[18] si quería ver los Ararat: el apu[19] venerable y ancestral; el espíritu visible de todos los pueblos de aquella parte del Asia; el símbolo del alma de los armenios, hombres que se aferran con todas sus fuerzas a sus montañas, a su estirpe, a la vida. Me dijo que durante esa época del año los montes Ararat no se veían desde Yereván ni de día ni de noche porque una espesa capa de niebla cubría toda la zona, desde el amanecer; que esos montes solo podían ser vistos desde cierto sector apartado de la ciudad, justo en el momento de la aparición del alba, y durante unos treinta minutos solamente, antes de que cayera de nuevo la espesa niebla del día… A nadie le interesó la perorata ni las advertencias, pero en ese momento yo supe bien lo que tenía que hacer. Y respiré aliviado. Y esa noche me acosté sabiendo que mi viaje más deslumbrante hacia el sur del continente asiático ya estaba justificado.

Y tomé aquella breve ruta como un reto y una obligación de vida o muerte. Me levanté cuando todos mis acompañantes y amigos aún dormían, y cuando la ciudad estaba iluminada solamente por una amarillenta luz artificial. Tomé el autobús de la línea necesaria. Me bajé en el paradero especificado, aún en plena oscuridad. Éste quedaba justo al pie de una montaña que yo tenía que subir por esos caminillos de herradura que tienen todos los cerros caminables. Lo escalé, al comienzo a tientas, el tiempo indicado —una media hora— mientras una tonalidad azulina iba aclarándolo todo en forma imperceptible. Mientras subía, observé que en esa misma falda de montaña habían construido un hotel gigantesco que tenía forma y color de choclo[20]: cada grano era una habitación. ¡Me di cuenta que era un alojamiento de lujo, especialmente construido allí para que pudieras ver la maravilla desde tu echado[21]!

Cuando me detuve, en una especie de mirador natural, traté de calmar mi respiración y serenarme. Luego, como la cosa más natural del mundo —como cuando se levanta el brazo para beberse un vaso de agua— me di la vuelta…

Y vi, ante mí, con una nitidez indesmayable, el metal blanquecino y brillante de las tres cumbres legendarias, con los pies aún oscuros; sobre un cielo azul, profundo e intenso, libre de nubes… ¡Los Ararat! La suave brisa que sonaba en mis oídos fue como un bálsamo para el momento indescriptible y la visión incomparable. Daba la impresión de que si yo estiraba las manos, podría tocarlos. Allí me quedé, mudo e indefenso, como si temblara ante el instante antes de estrechar la mano de César Vallejo, que él mismo extendiera, sonriente, hacia mí…

Miré entonces a mi alrededor, como para convencerme de lo real del instante. Nadie se encontraba conmigo. Nadie había querido ver el espectáculo. Nadie se interesó por el prodigio.

Y me dije entonces que hay momentos en la vida que son solamente para uno; que construimos y perseguimos esos lugares para disfrutarlos exclusivamente en soledad, mientras haya vida, aliento, conchudez y soberbia.

Luis Salazar Orsi



[1] Patria de Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), escritor y aviador francés, autor de El principito (1943).
[2] Patria del pintor francés Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901).
[3] Patria del novelista español Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha (Primera parte, 1605; segunda parte, 1615).
[4] Ciudad peruana del departamento de Cajamarca que dio origen a la célebre melodía carnavalera Matarina.
[5] O Contamaná (“cerro de palmeras”, en shipibo), puerto amazónico en el río Ucayali (departamento de Loreto), que dio origen al emblemático vals amazónico de los tiempos del caucho La contamanina.
[6] Alphonse Daudet (1840-1897), escritor francés, creador de uno de los personajes más ridículos de la literatura universal, Tartarín de Tarascón (1872), fiel retrato de la naturaleza humana.
[7] Aldea peruana de la sierra arequipeña, que dio origen a la célebre tonada popular Mambo de Machaguay.
[8] Altozano cercano a la ciudad de Chachapoyas (Amazonas, Perú), donde se libró la batalla decisiva por la independencia de Maynas, el 6 de junio de 1821.
[9] Hoy Pampas de Ayacucho. Espacio abierto rodeado de montañas, al pie del cerro Condorcunca (“cuello de cóndor”), en las proximidades de la ciudad de Ayacucho (Perú), donde se libró la última batalla por la independencia definitiva del Perú y América (9 de diciembre de 1824).
[10] Localidad al SO de París, último residencia-taller (hoy museo) del escultor francés Auguste Rodin (1840-1917).
[11] Mochila (italiano).
[12] Del castellano amazónico: “Ni un pedacito, ni una puntita, ni un solo extremo”.
[13] Queridos amigos (ruso).
[14] Sector superpoblado de la ciudad de Lima.
[15] “Lugar donde mueren los pájaros” (quechua), puna ubicada en los límites de los departamentos de Amazonas y San Martín, en el NE peruano.
[16] Árbol gigantesco de los bosques amazónicos.
[17] “Amigo”, dicho con simpatía (castellano amazónico).
[18] “Al pie de la letra” (expresión latina).
[19] “Genio, espíritu protector” (quechua)
[20] Mazorca de maíz tierno (quechua).
[21] “Desde la cama, cuando uno está echado” (castellano amazónico).


Ver también:
IBERIA

Premio Páucar

miércoles, 1 de julio de 2009





IBERIA



Por: Luis Salazar Orsi, 2009


Los hombres y las cosas giran y aparecen de vez en vez, eternos como las estaciones.

Rudyard Kipling,


Algo de mí mismo


Parece mentira. En pocas horas se puede acceder, viajando en automóviles, desde la localidad de Xapurí (Acre) en el Brasil, hasta el pueblo de Iberia, en el Perú. Y si lo deseara, en menos de veinticuatro horas, o sea, el mismo día, habría podido llegar hasta Puerto Maldonado.

Diario de viaje, 31 de enero de 2009.

1
Durante el viaje que realicé en enero de 2009 por el sureste del país y por regiones fronterizas de Brasil y Bolivia, hice una breve pascana en Iberia, capital del distrito del mismo nombre, provincia de Tahuamanu, departamento de Madre de Dios. Tenía dos poderosas razones: la primera fue la nostalgia, jamás satisfecha, de la niñez y la adolescencia; la segunda, porque tenía todavía un poco de tiempo en las manos, y, en la alforja, ashí poquitito de plata para gastar. Y así, ¡ya estaba en Iberia, un pueblo de nombre sonoro con resonancias inciertas y mágicas!

2
Me hospedé en un hotelito muy malo, donde lo único “bueno” era el precio: veinte soles. Pues ¿de qué puede servirle a un viajero que el lugar donde se ha hospedado esté construido de cemento y hormigón, tenga una fachada cubierta con azulejos y un gran televisor haciendo bulla en la sala de estar, si cuando se encuentra en la habitación que le han dado no puede cerrar bien la cortina de la ventana que da al corredor, el tanque del sanitario gotea sin parar y la ducha solo deja caer un miserable chorrito de agua caliente?

Sin embargo, antes de seguir caminando en busca de un hospedaje más apropiado, tomé nomás aquel departamento por la amenaza de lluvia que en esos momentos rondaba el ambiente. Hice bien, porque más tarde llovió efectivamente, pero no tanto como yo me lo había imaginado.

3
Tuve suerte para obtener referencias de mis dos amigos de infancia, naturales ambos de esta ciudad. Me dije: “Esto se llama tener ojo clínico de empedernido viajero”, pues el primer poblador a quien pregunté por ellos no solo me respondió que sí conocía en Iberia a un señor Díaz que era esposo de la profesora María Salazar, sino que me indicó por dónde vivían. Fui a buscarlos de inmediato.

Llegué. Las casas en nuestra región suelen estar con la puerta abierta todo el santo día; generalmente, agobiados por el calor, los dueños están adentro, descansando, conversando o sencillamente ocupándose de la huerta o de algún otro asunto doméstico. Sin ver a nadie en la entrada, saludé hacia el interior en voz alta. Primero asomó una señora que me contestó afirmativamente cuando le pregunté si esa era la casa del señor Díaz. Era la profesora María Salazar Saavedra. Después de ella salió el esposo. Me hicieron pasar de frente a una cocina amplia, con tullpa, bancas largas de madera y paredes de chaglla, y me recibieron muy amablemente.

El señor Díaz resultó ser primo hermano de mis amigos de infancia y dijo llamarse Víctor Manuel Díaz Pinedo y tener 47 años de edad. Su esposa es profesora de educación primaria. Ambos son naturales de Iberia.

Víctor Manuel es actualmente el único poblador de apellido Díaz en todo Iberia. Él y su esposa me informaron –acompañando sus palabras con risas sonoras bien amazónicas, conversación amical y un buen café caliente– que mis dos amigos no viven hace muchos años aquí, que los padres de mis amigos incluso han fallecido en Lima y que de la familia Díaz no queda ya nadie en Iberia, excepto él, y que, de aquí a uno o dos años, él también dejará para siempre su tierra natal para ir a vivir al Cusco, como lo hicieron antes sus dos primos –mis amigos– que dejaron para siempre su tierra para irse a vivir, el primero a Lima y el segundo a Puerto Maldonado.

4
Me pregunto: ¿Por qué hay lugares en el mundo que tienen que ser abandonados por sus hijos? Es evidente que Iberia en la actualidad no les ofrece casi nada a quienes nacen en su seno, aparte de retos y horizontes, pero eso sucede casi en todas partes del Perú. O quizá será porque en estos tiempos el auto destierro está muy de moda. Por otro lado, no hay que olvidar que el hombre tiene un corazón y un espíritu nómadas por naturaleza, y que ni las montañas ni los océanos ni los bosques le han impedido emprender el vuelo o dar el primer paso… Pero aún así, causa zozobra y un profundo pesar ver pueblos que permanecen en el tiempo, sin hijos, descomponiéndose paulatinamente…

5
He dado varios breves vistazos a Iberia, un poblado verde y pequeño, de impresionante nombre sonoro. Se ve claramente que esta localidad se encuentra dentro de un país quebrado y en descomposición.

Empecemos por la plaza principal. Allí salta a la vista un monumento central que de día, de noche, de lejos o de cerca no se distingue bien. Creo que esto se debe a que a alguien se le ha ocurrido pintarlo todo de negro. Se trata de un homenaje al shiringuero, en actitud de hacer surcos con una especie de hacha pequeña en un tronco de shiringa; está de pie y lo acompaña un perro. El homenaje es justo porque Iberia empezó a existir como fundo de explotación shiringuera, como lo fueron y lo son casi todas las localidades que se encuentran en la carretera que va de Puerto Maldonado hasta más allá de la frontera con el Brasil.

El material con que se ha construido el monumento intenta ser una imitación del bronce, pero lo más probable es que esté construido de cemento, un material altamente perecible si se deja mucho tiempo a la intemperie. En el pedestal puede observarse cuatro escenas (también en planchas pintadas de color negro) que representan momentos cruciales en la vida de antaño de los shiringueros: el hallazgo de los árboles de shiringa desde las embarcaciones, los cortes en el tallo (la misma escena que la representada en el monumento), la elaboración manual de las bolas de goma sobre el fuego y la salida de las recuas de mulas con las bolas de goma en sus lomos, hacia los centros de acopio.

Este monumento no indica en ningún lugar visible –como debe ser– ni la fecha de su instalación ni las referencias del autor. Conjeturamos que debe haber sido concebido por un artista de la localidad, de Puerto Maldonado o tal vez del Cusco, por encargo de las autoridades de la municipalidad de Iberia.

6
También he observado en la pared del frontis del colegio “Dos de Mayo” de Iberia (ubicado en la avenida José Aldamiz) tres óleos-murales de un pintor que firma con su nombre de pila, ‘Javier’. Los motivos son más pintorescos que reales, quizá realizados por encargo del director, en 2007. Los murales tienen por títulos: “El último shiringuero de Iberia”, “El último tarrafero de Iberia” y “El último carretero de Iberia”. Tal vez ya no haya shiringueros en Iberia, pero dudo de que en este lugar hayan desaparecido los tarraferos y los carreteros. Y, si así fuera, sería una verdadera lástima. Sin embargo, mientras en Iberia y el resto de la Amazonía peruana nadie se dedica a la explotación, aunque sea doméstica, del látex de la shiringa, a escasos 200 km de este lugar, en la provincia brasilera de Xapurí, ésta es una ocupación floreciente, a causa de que existe, en la carretera de acceso a esa localidad, una fábrica de preservativos que emplea como materia prima justamente el látex de la shiringa.

En el hotel donde me hospedo hay también cinco cuadros pintados al óleo por este mismo artista, fechados en los años 2001 y 2002. Son escenas de rutina del hombre amazónico y paisajes amazónicos boscosos.

Antes de despedirme de Iberia averigüé los datos de este pintor. Su nombre completo es Javier Huisacayna Ramos. Es natural de la provincia de Camaná, Arequipa, y reside en Iberia. Actualmente trabaja como personal de servicio del colegio Dos de Mayo de este lugar y tiene alrededor de 47 años.

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La plaza principal de Iberia es amplia y está arbolada. Es decir, hay buena sombra para los transeúntes. En ella hay pocas flores y lo único notable, aparte del monumento central, son dos pinturas murales en el lado SE, al parecer cerca de la casa parroquial. Fueron pintados en 2008 casi con el mismo estilo del pintor Huisacayna Ramos, pero esta vez la firma es otra, RESAFA. Resulta que se trata de pinturas del mismo Javier, pero no se sabe por qué motivo están firmadas con las iniciales de un cura de Iberia llamado René Saldivar Farfán.

El mural de la izquierda tiene cierto interés y representa un ‘nacimiento’ nativo fantástico, donde mestizos (cazadores, shiringueros, pescadores, campesinos, etc.), calzados con chanclos confeccionados con el látex de la shiringa, y nativos descalzos (parecen asháninkas) traen ofrendas al recién nacido: aves, peces, flechas, yucas, castañas, plátano, frutas y otros productos de la región. El de la derecha es menos interesante y, al parecer, representa una ‘última cena’ regional, donde se sirve juane y plátano y se toma masato. Nos da la impresión que sin los motivos religiosos el resultado habría sido mucho mejor.

Unas señoritas laborantes en la municipalidad local me informaron que en Iberia hay otros tres pintores: Franklin Piña Lucas, Roger Mesías Jerí y Pedro Jerí Vizcarra. Me dijeron que los dos primeros residen en el barrio Progreso de Iberia y que el otro es profesor en el colegio Dos de Mayo. Cinco pintores es mucho para un pueblo tan chico como Iberia. Pero así es la vida.

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En los momentos del día en que hay buen sol y poca gente en la plaza principal de Iberia –cuando los pajarillos multicolores descansan o se desgañitan en el follaje de los árboles lejanos y cercanos con sus trinos maravillosos–, uno puede ensimismarse y sentirse un hábil y desmemoriado shiringuero, con las altas botas de jebe cubriéndole los tobillos, con los fuertes tirantes presionándole los hombros, con los mosquitos y zancudos fastidiando sin cesar y con el cansancio mordiéndole el alma… Si miramos por debajo del brazo al fiel animal que resopla a nuestro lado, podemos recibir su compañía como un bálsamo, ver el movimiento circular y cariñoso de su cola, y creer –por un solo instante– que somos capaces de hacer plata trabajando la borracha (nombre portugués del jebe) en estos bosques y en poco tiempo: un engañoso espejismo que arrasó individuos, desbarató familias e hizo desparecer pueblos enteros de toda la región, cien años ha. Y ni siquiera los golpes lejanos que todos los días el chullachaqui hace a eso de las seis de la tarde con su hachita, golpeando acompasadamente en las aletas de los renacos serían capaces de alejar de nosotros aquel rosado espejismo o fiebre mortal, tal es el ansia de enriquecimiento a corto plazo que tienen ciertos seres humanos…

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De la música en Iberia puedo decir muy poco. (¿Habrá música propia, compuesta en Iberia?) Pero puedo contar algo: Al pasar, de noche, por una calle cercana a la plaza principal, escuché, sumamente complacido, una reunión de bohemia con acompañamiento de acordeón. Al parecer, se celebraba un cumpleaños. La música con acordeón marca toda una época en la música y las fiestas tradicionales de toda la región amazónica peruana, y pienso que si ésta se cultiva hasta la fecha en Iberia, significa que aquí hay acordeonistas, que hay amantes y consumidores de esta música y que tal vez se escriba música original con ayuda de este instrumento. Por otra parte, sabido es que en todas las ciudades del Perú, y con mucho más frecuencia en las de frontera, no se escucha música local, regional ni nacional a ninguna hora del día o de la noche. En todas las localidades fronterizas que he visitado en esta región –tanto del Brasil, del Perú o de Bolivia– se escucha sola y exclusivamente música brasilera.

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Por lo demás –y como la cosa más natural del mundo– la hierba y el gramalote es lo que más abunda en Iberia. Sus amplias calles, que podrían ser bonitas y floridas alamedas arboladas, son un homenaje vergonzoso a la desidia y el desencanto, como en Puerto Maldonado y casi como en todo el resto del país. En Iberia, cuando llueve, se hace muy difícil caminar y si encima empieza a oscurecer, trasladarse caminado de un lugar a otro es tarea casi imposible.


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Y me despedí, al otro día, solo y con nostalgia, porque aún los lugares inhóspitos del mundo nos brindan el mezquino placer de hurgar los horizontes, y nos satisfacen la sed de viajar y de domar ríos, montañas y espíritus.

Fotos:
1.Rio Acre, Iñapari, 2 y 3. Iberia

miércoles, 30 de julio de 2008





La Lucha de un Hombre

ESCRITOR AMAZONICO LUIS ORDOÑEZ PRESENTO SU LIBRO EN SAPOSOA
El escritor amazónico Ing. Luis Ordóñez Sánchez realizo en Saposoa la presentación de su sexto libro ”La lucha de un Hombre “, acto cultural que se realizó en la I.E. “Aníbal Del Aguila Guevara “ de esta ciudad. Estuvieron presentes las autoridades provinciales de Huallaga,el Prof. Cromwell Salinas de la Municipalidad Provincial de Mcal. Càceres-Juanjuì, el Prof. Pablo Morí de la I.E. “Carlos Wiesse “-Juanjuì, el Dr.Alberto y Rosa Muñoz Rengifo hijos del extinto Alberto Muñoz Tuesta y el cantautor Dr. Edwin Alvarado Rengifo médico saposoìno que radica en Méjico y gran cantidad de público que acudió a este acto cultural.
El Prof. Alfredo Ríos Guzmán Consejero Regional manifestó que esta obra se centra en la persona de un luchador social, líder por excelencia que en vida fuera don Alberto Muñoz Tuesta y a través de este libro se le rinde homenaje póstumo.
Por su parte el escritor Luís Ordóñez agradeció a las autoridades presentes y al INC-Huallaga y dijo: “Vale ser, pero también vale parecer. Muchos diremos: Te quiero Saposoa, pero junto a nuestro decir, hay que acompañar a nuestras acciones el amor a Saposoa.
Esta obra ”La lucha de un hombre” tiene como escenario a Saposoa y se refiere a la lucha de un hombre que todos conocemos y lo valoramos en su real dimensión. Esta obra pretende perennizar las acciones de un hombre en su constante lucha por el desarrollo de Saposoa: Don Alberto Muñoz Tuesta.
La lucha de un hombre es la lucha que hacemos todos hacemos todos los días por intentar hacer realidad nuestros sueños y esperanzas”- concluyó.

Publicado por EL MAÑANERO (Noticias de Saposoa): http://eltiomananero.blogspot.com/

www.amazoníamagica.com

lunes, 30 de junio de 2008




Inolvidable presentación del último libro de Roger Rumrrill

La Amazonía Peruana: la última renta estratégica del Perú en el siglo XXI o la Tierra Prometida, fué presentada el 26 de junio en la cálida e histórica Casona de San Marcos.

Reproducimos el texto de poeta peruano Jorge Nájar de la contratapa del libro y las palabras e imagen del periodista Juan Ochoa, que expresan nuestro pensar y sentir sobre Roger Rumrrill y su maravillosa obra.

Róger Rumrrill (Iquitos, 1939) ha desplegado a lo largo de toda su vida una verdadera cruzada para salvar y difundir el legado ancestral de las culturas amazónicas: su casa.



















En ese eje se inscribe esta entrega que, a su vez, lo confirma como el escritor amazónico que más ha asediado la realidad en la que se hizo a la vida. Reflexionando desde la historia, el ensayo, la narración, el guión de cine, la poesía y el periodismo, sus asedios están habitados por un pensamiento lúcido y a la vez apasionado. Pionero en el análisis del narcotráfico, se palabra se ha convertido en la más autorizada en esa problemática que él comenzó a escudriñar desde los años setentas del siglo XX. ¿Cómo ha hecho para llevar a cabo esa enorme tarea? Hay que decirse que sin la sabiduría poética y la pasión que la rige, toda su vasta obra hubiera sido un imposible. En 1963 fundó, animó y dirigió el grupo cultural “Bubinzana”. Su obra poética nació madura en Magias y canciones (1971), se expandió en Axpikondiá (1972) y en Memorias desde un otoño (1975) su sentido de pertenencia al mundo amazónico se universaliza.

Entre sus libros de ensayos destacan Amazonía hoy, crónicas de emergencia (1973), Los condenados de la selva (1982), Narcotráfico y violencia política en la Amazonía (1984).

Dentro de su obra narrativa se ha convertido en substancial la lectura tanto de Vidas mágicas de tunchis y hechiceros, como El venado sagrado, verdaderos clásicos del género por la creación de personajes capaces de relacionarse con lo incógnito y de ser conocedores de los secretos de la naturaleza y de sus misterio.

En síntesis, el narrador, el poeta, el pensador, ha construido, descubierto o recreado, el espacio de vida, el hogar, el mundo, las territorialidades heterogéneas, múltiples y complejas en las que se mueven sus criaturas. En ese espacio se producen las relaciones sociales de la vida individual, familiar, institucional y social. La territorialidad es el mundo del sentido en el que el hombre está inmerso. El territorio, la casa, el lugar en el que se vive, es una interiorización del espacio concebido por el pensamiento. El interior de una casa, decía Gastón Bachelard, adquiere un sentido real o imaginario de intimidad, de secreto o de seguridad por las experiencias que parecen apropiadas para ese interior. Los personajes que habitan en ese espacio llegan a veces a sentirlo como embrujado, poseído por una fuerza cuya comprensión no les es accesible, y por lo mismo, unos llegan a sentirse ahí como en un hogar, otros como en una prisión.

Resultado de toda esa pasión analítica y creadora es La Amazonía Peruana: la última renta estratégica del Perú en el siglo XXI o la Tierra Prometida. Y claro, también en esta entrega hay que poner de relieve que toda su obra, desde sus títulos, está referida al universo del pueblo amazónico, su espacio, su tierra, su casa, su pensamiento. Pues bien, esa casa mental, le ha permitido deslindar un espacio concreto cuyos mecanismos históricos, psicológicos, económicos, políticos conoce a cabalidad. Y tanto el espacio como sus habitantes son todo un cosmos; el cosmos amazónico en el que los protagonistas han construido las lógicas indispensables para desarrollar sus existencias en este mundo tan particular y al mismo tiempo cada vez más globalizado.

Jorge Nájar
París, junio del 2008


... De aquél joven e inquieto periodista y narrador de la selva, ha ascendido a ser el maestro de la palabra valerosa y la sonrisa siempre sincera y aún vital. Su pluma nos acercó al río, al hermano bora y al shimbillo. Nos enseñó a revalorar a nuestra hoja madre, la coca. Nos ayudó a leer mejor la sangrienta historia de la shiringa y a descifrar los colores de Yando y Amaringo. Su verbo nos hizo más amazónicos, más fraternos, más unidos a la guama del agua, más creyentes en yacumamas y tunchis, más orgullosamente indígenas y, por supuesto, más soberanamente peruanos. Sus libros son el puente mágico que, remontando los gélidos Andes, nos baja al valle caluroso, a la rupa rupa o a la omagua y nos deja, felices y extasiados, en el paraíso encontrado que es nuestra Amazonía. Gracias, Roger Rumrrill por seguir produciendo tanto Perú en tu palabra y tanto otorongo en tu visión de estudioso.

Amazónicamente, Juan Ochoa López

(autor del blogger http://www.amazoniaperuana.blogspot.com/)

@Fotografía: Juan Ochoa López

http://www.amazoníamagica.com/

domingo, 27 de abril de 2008

Encuentro de Escritores Sanmartinenses 2008

Conversatorio sobre el Libro y la Lectura en San Martín

Comisión de Educación, Cultura y Turismo, MPSM



El 25 de abril los amigos de la cultura celebraron el encuentro de escritores Sanmartinenses, los escritores fueron congregados en torno al complejo tema de la literatura, el libro y la lectura en la región San Martín, el evento se realizó en el local de la Cámara de Comercio, en la dinámica ciudad de Tarapoto.

Esta actividad se inscribe en el programa elaborado por la Municipalidad Provincial de San Martín para celebrar el Día Internacional de libro y de la Propiedad Intelectual, el 23 de abril, Yolanda Rojas V. quien preside la Comisión de Educación, Cultura y Turismo, MPSM, gentilmente envío un inicial informe del evento, fuente de estos comentarios, asi como la ponencia de Luis Salazar Orsi y las fotografias de tan importante evento.

Encuentro Conversatorio de Escritores Sanmartinenses

Objetivos:

1. Conocer las limitaciones para la producción literaria en San Martín.
2. Recibir propuestas, recomendaciones y sugerencias para estimular la creación literaria y la lectura.

Escritores Participantes:
Luis Salazar Orsi (Rioja), representado por Prof. Carlos Tafur Ruiz

Raúl del Aguila Rojas Rioja)
Luis Vásquez Vásquez (Moyobamba)
Pedro Vargas Rojas (Moyobamba) Roldán del Águila García (Tarapoto)
Lenin Mestanza Cruzado (Tarapoto)
Hildebrando García Velásquez (Picota)
Luis Ordoñez Sánchez (Saposoa)

Moderador:
Luis Vásquez Vásquez

Maestro de Ceremonia:
Per. Ángel Chávez
Asistentes:

Docentes de educación primaria y secundaria; estudiantes de educación secundaria, público en general. Un total de aprox. 185 personas.
Programa desarrollado:7:30 – 8:00 p.m. Inscripción de participantes
8:00 – 8:10 p.m.: Palabras de bienvenida por la Prof. Yolanda Rojas Vargas, Presidenta de la Comisión de Educación, Cultura y Turismo de la MPSM.
8:10 - 8:15 p.m. Palabras de apertura por parte del Alcalde Escolar de la Institución Educativa Virgen Dolorosa.
8:15 - 9:20 p.m. : Lectura de las pautas para el Conversatorio. 1ra. Ronda de participación de Escritores de San Martín
9:20 - 11:15: p.m. Conversatorio con participación de los y las asistentes.
Brindis.
Conclusiones y recomendaciones:
1. Se escribe por amor al arte, porque se quiere transmitir algo. Económicamente no es rentable pues nunca se llega a recuperar la inversión hecha.
2. Hay innumerables obras inéditas, no hay financiamiento para su publicación. El Proyecto Cultural del Gobierno Regional ha creado una opción: el Fondo Editorial.
3. Para acceder al Fondo Editorial del Gobierno Regional, las obras serán revisadas y calificadas de un Comité Editorial Regional.

4. La mayoría de las obras publicadas en la Región SM tiene baja calidad en cuanto a corrección y estilo.
5. Es necesario promover concursos para estimular la creación literaria.
6. La atención que reciben los niños, niñas y jóvenes en las bibliotecas escolares o públicas no debe centrarse a alcanzar lo que se solicita, los bibliotecarios deben estimular la lectura.
7. El rol del docente, al seleccionar las lecturas, es muchas veces decisivo para despertar el apego de los y las jóvenes a la lectura y la motivación a escribir.
8. Inculcar la lectura con el ejemplo; “maestro que lee, alumno que lee”
9. Escribir para el pueblo, hacer educación popular enseñando a leer al pueblo.
10. Impulsar la Asociación de Escritores de San Martín.
11. Es necesario continuar con este tipo de eventos, que el próximo año se realice el 2do. Encuentro de Escritores.
12. Utilizar las herramientas de la modernidad: Internet para la lectura interactiva.
13. La cultura es universal, se recomienda leer no sólo a los autores amazónicos sino a los latinoamericanos y de otras latitudes.
14. Si quieres hacer un regalo, regala un libro.
15. Poner en práctica la lecto-escritura.


Apuntes de las intervenciones

1. Luis ordoñez: Importancia al bosque a la ecología
Identificación con nuestros antepasados selváticos.
Amor a la región
2. Luis Salzar Orsi:
Iniciativas sobre arte y cultura parten de Tarapoto.
No existe abundancia de producción literaria en San Martín y la que existe no es muy buena.
En la actualidad se publican libros avalados por instituciones públicas e importantes y en realidad y estos libros no merecen ser publicados.
Si queremos promover la lectura en los niños jóvenes y adultos deberíamos aprender a escoger cuales son los libros que realmente valen la pena ser leídos. No todos los libros son buenos

3. Roldan del Águila:
Lectura holística
Propuesta: lecto escritura – no leer por leer. Leamos comprendiendo. Derechos de autor.

4. Hildebrando García Velásquez:El pueblo de San Martín no lee. La inversión que se realiza para la creación de un libro es mucha para la respuesta que se recibe de parte de los lectores, aparte que no hay quien los avale con los costos de producción
Prefieren leer obras universales o de otros lugares, a leer literatura local.
Es muy fácil coger lo ajeno y hacer un libro.
Grupos de escritores. Bibliotecas municipales que incentiven a la lectura
Concurso de escritura para los escolares que incrementa el valor de la escritura a cambio de un pequeño incentivo.
Promover la lectura es tarea de todos. Ningún pueblo del mundo tiene cultura sino sabe leer.

5. Lenin Mestanza Cruzado:
Para escribir hay que estar enamorado, enamorado de la vida, enamorado de un proyecto….
De pequeño me gustaba declamar y lo hacía en casi todas las actuaciones del colegio, hasta que un profesor me ignoró totalmente. Decidí escribir ya que no podía declamar. El estímulo lo recibía de una profesora.
Sin motivación no hay nada.
Problemas para publicar factor económico.
Hacer libros para vender libros no es negocio
Propuesta: Municipalidad debería realizar más concursos de lectura y escritura
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6. Carlos Tafur

7. Pedro Vargas Rojas: Consejero
Tenemos basta educación intelectual, pero no se hace circular los libros
Pregonamos tanto el cultivo de la cultura pero las autoridades desde hace algún tiempo no se preocupan por el aspecto cultural, en los centros educativos los docentes no incentivan a la lectura, no se involucran en esta tarea
Proyecto: Fondo Editorial para contribuir a la publicación de obras de los escritores sanmartinenses – compromiso fundamental escribir en torno a la defensa del medio ambiente. Cuando se implemente el fondo editorial se seleccionara los libros de acuerdo al contenido.


Lecto – escritura. Dedicarle al menos unos 15 minutos de lectura al dia.
Muchas veces se escriben libros chatarras.

8. Raúl del Águila Rojas
Lectura problema nacional – a muy pocos les gusta leer.

9. Luis Vásquez Vásquez
Debemos ser asaltantes del conocimiento, asaltantes del futuro.
Sino leemos seremos mediocres


Preguntas, comentarios del público:



Clever Sandoval:

¿Nuestra niñez puede leer nuestros textos?
Anotación: lenguaje sencillo y colonial / lectura y capacitación.
Discos compactos, videos (soportes que hacen la lectura mas atractiva), libros virtuales a través del Internet.
El escritor y su compromiso con la amazonía.






- Escribimos y leemos menos, ¿en qué medida la tecnología influencia en el alejamiento de la lectura?
- Mensaje sencillo, para poder llegar a los jóvenes y a los niños.
- “El silencio de un pensador es una traición a la verdad”